RAILROAD BRACEROS: A MEXICAN LEGACY
Tanto para mexicanos como para estadounidenses, la dependencia de la mano de obra mexicana ha constituido una fuente de grandes oportunidades y, a la vez, de grandes conflictos. En 1942, ante la escasez de trabajadores suscitada por la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos entabló una serie de acuerdos con México, encaminados a reclutar mano de obra Mexicana para los campos y ferrocarriles estadounidenses. Estos acuerdos se conocieron con el nombre de programa bracero. (Término utilizado en México para designar al trabajador manual)

Se estima que, entre 1942 y 1964, ingresaron a los Estados Unidos dos millones de mexicanos con contratos laborales a corto plazo. El programa bracero, un capítulo de la historia de los Estados Unidos y de México poco conocido, ha afectado las vidas de innumerables hombres, mujeres, familias y comunidades.
Al comienzo de la Segunda Guerra mundial cerca de 14,000 trabajadores de los ferrocarriles fueron necesarios para mantener en funcionamiento las vías férreas a través de los Estados Unidos. Southern Pacific Railroad fue la primera compañía en solicitar trabajadores temporales. Los contratos, la incorporación de personal y las labores asignadas fueron determinadas y administradas por el Railroad Retirement Board.
En 1943, los primeros grupos de hombres emprendieron su camino hacia los Estados Unidos para trabajar compaňías de ferrocarriles como Southern Pacific, Burlingon and many others. Se podían encontrar trabajadores mexicanos de ferrocarriles entre New York y Maryland. Tambien entre St. Louis y Chicago y de San Diego a San Francisco y alrededores.
A lo largo del programa, los braceros trabajaron en las vías ferreas de más de 30 Estados con contratos que variaban desde unas pocas semanas hasta dieciocho meses.
EL CAMINO A LOS FERROCARRILES
El proceso de selección para obtener un contrato de trabajo implicaba para los aspirantes a braceros una carga física, emocional y financiera. El gobierno mexicano reclutaba hombres de las zonas rurales de México y negociaba las condiciones de los contratos con el fin de proteger a los trabajadores y regular el proceso de contratación. Los candidatos a menudo tenían que viajar grandes distancias desde sus pueblos hasta los centros de recepción para realizar los trámites.
Los ferrocarriles tienen una importancia histórica y social en las vidas de mexicanos y estadounidenses.
A principios del siglo 20 el reclutamiento de trabajadores mexicanos generó migración hacia el norte.
Los hombres emprendieron su camino al norte por muchas razones – la mayoria por la necesidad de proveer para sus familias, otros en busca de una aventura y otros para iniciar una nueva vida.
LA VIDA EN LOS ESTADOS UNIDOS
El programa bracero afectó a las comunidades en los Estados Unidos. Algunos pueblos organizaban bailes, misas en español y otros, eventos sociales y comerciales para los braceros. Muchos braceros nunca regresaron a México. Algunos de ellos entablaron relaciones personales, se casaron con mujeres del lugar e iniciaron una nueva familia en los Estados Unidos.
Para mejorar las condiciones de vida y ayudar a los trabajadores a ajustarse a su nueva vida en los Estados Unidos, los funcionarios administrativos promovían programas sociales para los braceros tales como celebraciones del día de la independencia, bailes y la producción de boletines informativos.
EL LEGADO
Así como la cultura popular, el comercio y el trabajo llevaron la influencia de los Estados Unidos a cada rincón de México, del mismo modo la mano de obra Mexicana, su cultura y sus prácticas religiosas tuvieron un impacto en los Estados Unidos. Hoy en día, numerosas familias y comunidades pueden rastrear sus historias en el programa bracero.
El programa bracero representó para las familias mexicanas tanto oportunidades económicas como dificultades inesperadas. El gobierno de México esperaba que los trabajadores invirtieran en su economía el dinero que tanto necesitaban. Algunos braceros trabajaron temporalmente en los Estados Unidos y regresaron a México posteriormente con suficiente dinero como para construir viviendas, comprar tierra o abrir negocios. Otros se asentaron en los Estados Unidos cerca de sus lugares de trabajo. Estos asentamientos de inmigrantes mexicanos formaron con el tiempo prósperas comunidades en los Estados Unidos.
Mientras tanto, las familias que quedaban atrás cuando los hombres partían, debían hallar la manera de subsistir sin padres, hermanos ni maridos.
"Estábamos conscientes de que la guerra este, de que éramos, era un grupo de países aliados a Estados Unidos en este caso y entonces pues yo veía cierta, cierta obligación moral por decir: "En algo puedo ayudar, porque por cada soldado que salga de Estados Unidos, yo voy a estar en lugar de él en el campo o en el ferrocarril o en los talleres, en lo que sea". Ése, ése era mi idea de cooperación. — Bernardino Vilchis César, former railroad bracero
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CREDITOS
Todas las fotografías son de Leonard Nadel y pertenecen a las colecciones del Museo Nacional de Historia Americana, a menos que se indique lo contrario.
Museo Nacional de Historia Americana, Institucion Smithsonian
http://braceroarchive.org/
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